Su preocupación por la situación que atraviesa el hermano país de Venezuela, y su repudio a la actitud prepotente de sus gobernantes, que impide el desarrollo de un adecuado control de los resultados de las elecciones presidenciales realizadas el
domingo 28 de octubre.
Su adhesión al reclamo de transparencia electoral que han elevado numerosos países, organismos internacionales, importantes organizaciones no gubernamentales y referentes sociales y políticos en todo el mundo, exigiendo que se garantice absolutamente el respeto de la voluntad popular en Venezuela.
Sofía Sierra – José Miguel Gauffin
Diputados Provinciales
Bloque Pro
FUNDAMENTOS
El domingo 28 de julio de 2024 se desarrollaron en Venezuela elecciones presidenciales en las que puso los ojos el mundo.
Desde 1998el país ha venido siendo gobernado por sólo dos personas: Hugo Chávez desde 1998 hasta su muerte en 2013 y desde entonces su sucesor político, Nicolás Maduro.
Los cuestionamientos a la calidad democrática del régimen que gobierna el país son numerosísimos, pero no es necesario tomar postura ideológica para constatar los resultados: se calcula que más de ocho millones de venezolanos han decidido abandonar su país, abandonando muchas veces familia, propiedades, puestos de trabajo. Venezuela se ha sumido en niveles de pobreza increíbles para uno de los territorios con las mayores reservas de petróleo del mundo, entre otras muchas ventajas naturales. La inflación se ha sostenido en niveles que fueron récord mundial durante años. Venezuela se halla en default desde 2018. El país ha roto relaciones con gran parte del mundo democrático, e incluso en 2012 optó por denunciar la propia Convención Americana de Derechos Humanos, como consecuencia a las objeciones que en ese sentido se le realizaban. En 2017 denunció también la Carta de la OEA. En 2019, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos emitió un informe donde señaló que el gobierno venezolano ha incurrido en sistemáticas violaciones al plexo normativo de protección de los derechos humanos (informe Bachelet).
El principio de alternancia en el poder, el recambio periódico de los gobernantes, es un requisito reconocido universalmente para una verdadera república y una real democracia. El régimen que gobierna Venezuela definitivamente no ha pretendido nunca cumplirlo, todo lo contrario. Hugo Chávez promovió varias reformas constitucionales para lograr primero la reelección y luego la reelección indefinida. Nicolás Maduro accedió al poder sólo con la muerte de Hugo Chávez, y no parece tener ninguna intención de abandonarlo jamás.
El hecho de que periódicamente se realicen elecciones no es – como la historia lo ha demostrado– una garantía contra la perpetuación en el poder. El poder, sobre todo un poder ejercido sin transparencia y sin instituciones, tiene muchos mecanismos a su alcance para ganar elecciones, y tiende a corromperse. Es por eso que las Constituciones generalmente imponen normativamente la imposibilidad de una persona de desempeñar el cargo máximo durante más de cierto número de años. Si a esa opción constitucional de permitir la perpetuación supuestamente democrática (reelección indefinida), que el régimen plasmó a través de sucesivas reformas constitucionales, sumamos el posible desarrollo de maniobras fraudulentas, la violación de la democracia es total.
El mundo entero ha contemplado esta vez el desarrollo de los hechos: la euforia de la oposición durante la tarde del domingo, que consideraba haber ganado las elecciones basada en un altísimo porcentaje de actas electorales (superior al 70%), y el abrupto cierre del proceso, con un discurso autoritario del presidente Maduro, retiro de embajadores de los países que exigían transparencia, cierre del sistema informático, impedimentos para el control adecuado por parte de la oposición, etcétera.
No es la primera vez que se cuestiona la legitimidad de los resultados electorales del régimen que gobierna Venezuela. Ninguna de las veces anteriores hubo una adecuada respuesta a los cuestionamientos.
En el mundo actual, sobre la base de la experiencia histórica, los derechos humanos son resguardados por la comunidad internacional. En Venezuela están en juego esos derechos: no sólo los derechos políticos, que son derechos humanos y de los más importantes, sino también muchos otros, entre ellos los de millones de venezolanos que han visto con esperanza esta posibilidad de cambio, para pensar en retornar a sus hogares, reunificar sus familias, volver al hogar.
Por ello solicitamos a nuestros colegas que nos acompañen con el presente proyecto.